Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás lcoco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...
domingo, 24 de junio de 2012
Ho voglia di te
Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué. Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás lcoco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco de lo mismo...
sábado, 23 de junio de 2012
TEMPUS FUGIT
Era una tarde de
verano, aparentemente como otra cualquiera. Caminaba sosegadamente por una calle que el calor había dejado
completamente vacía. Sin rumbo, dejándome llevar por mis propios pasos, como un
transeúnte solitario , absorta en mis propios pensamientos. De repente, para mi
sorpresa, escucho unas voces. Levanto la
cabeza y , a lo lejos, medio cegada por
culpa de un gran lucero amarillo que parecía burlarse de mi escasa visibilidad,
soy capaz de divisar a un grupo de muchachos de no más de 6 años. Jugaban con
una cómica pelota que resistía pacientemente a los golpes y patadas que
recibía. Paso cerca del grupo y la pelota llega delante de mí. La cojo y es
entonces cuando me llegan a la mente un sinfín de recuerdos. Recuerdos de un
pasado único, imposible de reemplazar. Un pasado en el que no había peleas,
discusiones ni disputas, solo riñas sin importancia que se solucionaban con un
``¿ hacemos las paces?´´. Un pasado en el que el colegio era entendido como un
lugar para jugar y hacer amigos y no como una cárcel que nos tenía apresados
para realizar interminables exámenes hiciese el calor o el frío que hiciese. Un
pasado en el que no importaba el ganar o el perder, solo participar y que al
llegar a casa te esperasen miles de felicitaciones y cumplidos por tu merecido
esfuerzo. Un pasado en el que la navidad era posible y se vivía con ilusión y
alegría. Un pasado en el que el comienzo de unas vacaciones se vivían con pena
porque significaba el no volver a ver a tus amigos hasta septiembre, por muy
bien que lo pasases en la playa o en esos típicos campamentos de niños. Un pasado en el
que el único problema eran las cuentas
de Matemáticas y que no te llegase el dinero suficiente para una simple bolsa
de pipas o para algún capricho, y términos como
la inflación o la crisis estaban totalmente fuera de lugar. Un pasado en
el que no importaban las notas, puesto que nunca iban a pasar de un progresa
adecuadamente. Un pasado lleno de esperanzas en el que cada día se vivía como
una aventura más. Un pasado que seguro que a todos nos gustaría volver a
experimentar, pero ya sólo queda el recuerdo, un recuerdo que nadie será capaz
de arrebatarnos jamás, aunque pasen décadas, siglos o milenios. Porque estoy
segura que todos siguen conservando ese niño en su interior.
-¿Me pasas la pelota,
por favor?
Una vocecilla
interrumpe mis pensamientos y no tengo más remedio que esbozar una sonrisa ante
esa mirada inocente. Le doy la pelota y sigo pensando en que será de mí en un
futuro y en lo mucho que cambiamos en tan poco tiempo.
El tiempo vuela y nos obliga a
volar con él. Ojalá el tiempo se parará de vez en cuando y pudiésemos saborear
mejor cada una de las etapas de la vida y reflexionar sobre si estamos obrando
correctamente.
jueves, 21 de junio de 2012
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