domingo, 15 de julio de 2012

259



A 100 metros de la costa. Desde la ventana se podía apreciar el mar con total claridad e incluso el sonido de las tortuosas olas chocando con las inquebrantables rocas. Se respiraba tranquilidad en el ambiente. Era un ambiente cálido. Todo me resultaba familiar. Pero por dentro me sentía incompleta. Me faltaba Él. Cuantas noches me había pasado buscándolo, cuántos días, semanas, horas habían sido utilizados en vano. Nada era igual sin Él. Me sentía como un perro sin su dueño, la luna no brillaba como antes desde que él no estaba y Hacía tiempo que había dejado de sonreír de verdad. Me había pasado los últimos días ocultándome en máscaras plagadas de sonrisas falsas. Sí, lo echaba de menos pero sabía que era inútil echar de menos a alguien que no iba a volver jamás. Por mucho que me doliese y me costase debía olvidarlo, y ya no sólo por mí sino por ellos. Eché la cortina y traté de dormir. Lo que no sabía es que en la 260, justo al lado de mi habitación, se encontraba el chico que me había arrebatado mi sonrisa…

viernes, 6 de julio de 2012

Acting


 Miro a mi alrededor. No sé donde estoy. Lo veo todo tan distinto. ¿Quién podría imaginar que las cosas sucederían tan rápido? No reconozco a la gente que veo. Todos parecen bastante distintos a como yo los creía conocer. Tal vez son paranoias mías. Quizás la distinta soy yo. Quizás el mundo está loco o, a lo mejor, no somos quienes creemos ser. En el fondo puede que nadie haya cambiado y todos sigamos siendo los mismos, lo único es que todos sabemos fingir y aparentar demasiado bien.

Mídete a ti misma


Crees saberlo todo pero en realidad todavía te queda por aprender mucho más de lo que piensas. Piensas que eres bastante independiente de los demás  y madura para tener la edad que tienes pero en el fondo sabes que no es así y que aún eres como un cachorrillo que necesitas cobijo y compañía para su propia supervivencia.
No te sobreestimes ni creas ser ingeniosa porque lo demás te lo digan. La inteligencia no se encuentra en los libros sino en la manera de actuar. Sólo tú conoces tus límites y fronteras. Te conocen menos de lo que creen conocerte, eres más valiosa de lo que piensas.
Aprende a valorar lo que tienes y deja de menospreciar lo que te rodea. Sabes que no eres perfecta y que nunca llegarás a serlo así que deja de mirar con lupa cada uno de los errores y defectos de los demás. Que te entre en la cabeza que ningún ser que se encuentra sobre la faz de la tierra alcanzará jamás la perfección, ya que es totalmente imposible.
 No te escondas y muéstrate tal y como eres sin miedo a equivocarte. La mayor virtud humana está en saber reconocer los errores ya que en el corazón de esos errores se encuentra el verdadero aprendizaje. Así que no te arrepientas de lo que hagas pero actúa con conocimiento. No te dejes influenciar por los demás, insisto, sé tú misma. Y recuerda, cuantos más errores cometas mayor será tu grado de sabiduría adquirido.

jueves, 5 de julio de 2012

Regrets in the past


Eran alrededor de las 4 de la mañana. Llevaba varias horas dando vueltas en la cama pero el calor me impedía conciliar el sueño. Al final decido levantarme y me asomo a la ventana a tomar un poco el aire. No era la única que no podía dormir esa noche, ya que Andrew, el jardinero del barrio estaba asomado al balcón fumándose un cigarrillo semiacabado. Se respiraba tranquilidad en todo el barrio, como si el más mínimo ruido pudiese despertar a los 5 millones de habitantes de aquella enorme ciudad. Miro al horizonte y después a los desiertos paseos y avenidas. Un gato paseaba solitario a la caza de algún ratón despistado.  En ese momento lo veo a lo lejos. Allí está él, sentado en un banco con ese aire despreocupado y chulesco que lo caracteriza. Pero hoy lo veo distinto, ¿mucho más guapo, quizás? Deprisa.  bajo las escaleras hacia salón y salgo a la calle. Corro hacia al banco pero ya no está. Ha desaparecido. En ese momento, noto unas manos que me cubren los ojos y un susurro al oído:
-¿Me buscabas?
Rodeo mis manos con las suyas notando su tacto inconfundible. Era él. Podía notar su perfume, su pelo rozando mis mejillas, su piel, sus corpulentos brazos y esa sonrisa pícara que tanto me gustaba aunque no la pudiera ver en ese momento.
-¿Qué haces aquí a estas horas?
-No podía dormir.
En ese momento me da la vuelta y sosteniendo mi cabeza con sus manos, me besa. Rodeo su cuello con mis brazos. Nos besamos. Después me coge de la mano:
-Ven conmigo, te llevaré a un sitio que jamás olvidarás.
Le sigo y cuando por fin llegamos a ese sitio me dice que cierre los ojos. Subimos por una senda un poco ladeada y por fin llegamos arriba.
-Abre los ojos.
Los abro y puedo ver entonces el paisaje más bonito que había visto jamás. De un acantilado brotaba un río que daba vida a todo un frondoso bosque. Desde allí arriba podía divisar la playa y su ondulado oleaje. También se podía ver toda la ciudad desde allí. Miles de luces procedentes de distintos puntos se cernían a lo lejos. Los grillos aportaban la banda sonora con sus canturreos a aquel maravilloso espectáculo. Gracias a la luna podía verle a él. Podía ver todos sus rasgos faciales incluso esa marca de nacimiento en la parte superior del cuello. Todo era precioso. Nos sentamos al borde del acantilado y volvemos a besarnos. Deseaba permanecer allí, junto a él el resto de mi vida, pero ambos sabíamos que nos quedaban muy pocos días como aquel. Él debía retomar su camino y yo el mío por mucho que nos doliera. Pero sabía que ese momento no se me olvidaría nunca. Había quedado grabado en mis retinas de la misma manera que habían quedado grabados cada uno de los instantes vividos junto a él.


Entonces, recordé una frase y  no pude reprimir las lágrimas. Decía algo así como ``No empiezas a valorar lo que tienes hasta lo que pierdes´´. Era la última noche a su lado y ya no podía dar vuelta atrás. Estaba a punto de perderlo y todo era por mi culpa…